Amenazas contra peces loro continúan

[vc_row][vc_column][vc_column_text text_larger=”no”]Las amenazas contra los peces loro continúan, la incautación de 6.725 kilogramos de pez loro por parte de la Armada Nacional de Colombia y otras instituciones en un trabajo articulado en contra de la pesca ilegal en la Reserva de Biosfera Seaflower en San Andrés y sus archipiélagos es un golpe bajo para el ecosistema marino arrecifal del Caribe.

Además de los peces loro se decomisaron(aproximadamente 2000 kg) de varias especies de peces de competencia de la autoridad pesquera).

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En total la incautación sumó más de ocho toneladas, incluido el decomiso de pesca blanca y langosta hallada a bordo de dos embarcaciones de bandera jamaiquina en la isla de Serrana. Los comandantes de las embarcaciones fueron puesto a orden de la Fiscalía.

La extracción de peces loro, atenta contra la salud arrecifal e impacta directamente sobre  la formación de arenas coralinas en el archipiélago y es que la relación entre la formación de las playas y los peces loros está directamente ligada.[/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_single_image image=”10393″ img_size=”large” add_caption=”yes” alignment=”center” parallax_scroll=”no”][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text text_larger=”no”]En el archipiélago de San Andrés y Providencia habitan 13 especies diferentes de peces loro y tres están en peligro según el Libro Rojo de Peces Marinos de Colombia.

Son conocidos como peces loro más que por sus atractivos colores, porque su dentición adaptada para quitar las algas de los corales muertos y las rocas marinas  se asemeja al pico de un loro, lo suficientemente filudo para quitar el material vegetal del que se alimentan. Pero ellos no son totalmente herbívoros, pues también roen pequeños invertebrados y moluscos que viven entre el coral.

Cuando digieren los trozos de roca y coral muerto, en su proceso de digestión eliminan  arena, material que se acumula en las playas de la isla y atolones coralinos según las investigaciones de Joseph S. Nelson en su libro peces del mundo (Fishes of the world), formando las maravillosas arenas blancas que tienen minúsculas partículas de conchitas marinas de color rosado que se ven con tan sólo tomar un puñado y observarla al sol.

Científicos estiman que el 70% de las playas blancas del Caribe y de Hawái se han formado con la arena expulsada por los peces loro que pueden llegar a excretar entre 40kg y 200kg de arena por año.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”10396″ img_size=”large” add_caption=”yes” alignment=”center” parallax_scroll=”no”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text text_larger=”no”]Es ahí cuando extraer peces que están gravemente amenazados de extinción pone en riesgo las poblaciones que contribuyen con ese proceso de reciclaje necesario para tener arenas y playas en el mar necesarias  porque proveen hábitats singulares para plantas y animales, espacios de anidación y son importantes para la amortiguaación de fuertes viento y oleajes además de permitir el fomento de actividades económicas en ellas.

Entonces, de acuerdo al rol de reciclaje de los peces loro y su función en el ecosistema, cuantos más animales se extraigan de las poblaciones ya diezmadas, mayor será el impacto.

Otro aspecto importante de la presencia de peces herbívoros como los loro, es que evitan lo que se conoce como ‘cambio de fase’, que se refiere al reemplazo de coral vivo en los arrecifes por macroalgas. Revertir ese cambio puede ser muy complicado, por lo que la protección’ de estos peces es crucial para el manejo y conservación de los arrecifes coralinos.

Los peces loro están amenazados en Colombia por sobrepesca según el Libro Rojo de Especies en Peligro. “En nuestro país los peces loro anteriormente no se consumían, pero ante la disminución de los recursos que han sustentado las pesquerías en los arrecifes ( pargos y chernas) los loros han cobrado interés pesquero en los últimos años, en especial las especies grandes”. Actualmente los grandes loros se pescan legal e ilegalmente en el territorio nacional, con capturas de adultos y juveniles lo que genera un enorme impacto en las poblaciones que no alcanzan a tener ejemplares en estado reproductivo porque son capturados antes de esa etapa permitiendo que cada vez existan menos, por eso la captura del pez loro está prohibida en la Reserva de Biosfera Seaflower.

Por ser una especies asociadas a hábitats arrecifales también se ven afectadas por los procesos de deterioro que están sufriendo estos ecosistemas en todo el mundo, relacionados con el cambio climático y el desarrollo costero.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text text_larger=”no”]De acuerdo a lo expresado por el Subdirector de Mares y Costas de Coralina Gilberto Myles, “con el apoyo de la Armada Nacional se continuarán haciendo los controles sobre las Áreas Marinas Protegidas, para frenar la depredación que se viene haciendo sobre recursos pesqueros y especies que están en veda, en extinción y protegidas”.

La pesca incautada de pez loro fue puesta a disposición de la Corporación Coralina y las otras especies en custodia de la Secretaría de Agricultura y Pesca.

Medidas de Conservación

En el 2017 cuando se publicó el Libro Rojo de los Peces Marinos, en Colombia no existían medidas específicas para la protección de los peces loro; sin embargo, favorecía que buena parte de su área de distribución según la publicación, se encuentra en áreas protegidas como el PNN Corales del Rosario y de San Bernardo, PNN Corales de Profundidad, PNN Tayrona, PNN Old Providence McBean Lagoon y la Reserva de Biosfera Seaflower.

Pero para el 2019 y teniendo en cuenta la presión sobre los pez loro, Coralina expidió la resolución 369 que promueve la conservación de los arrecifes coralinos y las playas mediante la adopción de medidas que desestimulan la captura, caza o pesca de los peces loro y cirujanos, con el fin de mitigar o desactivar presiones de explotación inadecuada sobre  constructores del mar, constituyéndose en  una medida que busca efectividad en la conservación de un grupo de especies y los ecosistemas que las sostienen.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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