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Los osos de Corpoboyacá

La historia de Bambi

La Osa ‘Bambi’ entregada a la Fundación Bionadina en el año 2005, era un animal de origen Ecuatoriano, viajaba con un circo y su estado era lamentable, la dejaron ciega por un golpe y en un abominable acto de crueldad, le amputaron las garras de sus patas delanteras. Entró a Colombia según el diario El Tiempo con un permiso Cites y justamente por eso se convertía en competencia del Ministerio de Ambiente.

Ambientalistas de la época presionaron al Ministerio de Ambiente en su momento para que decomisaran, no sólo a Bambi, también a su hermano Dino.

Para el mes de enero del año 2005 en un infortunado accidente de carretera en el que se vieron afectados los animales del circo cuando transitaban en la vía Tunja-Paipa. Dino murió por causa de una herida, luego de los lamentables hechos, el Ministerio de Ambiente ordenó a la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) decomisar de manera preventiva a la hembra conocida como Bambi por encontrarse en su jurisdicción.

Francisco Ciri, era en su momento el coordinador de fauna silvestre de Corpoboyacá y fue quien solicitó una orden de servicio para que Orlando Feliciano se llevara la osa Bambi a “rehabilitación”,  por el estado en el que se encontraba el animal al momento de su decomiso; sin embargo, la osa nunca podría volver a la vida silvestre y su destino era el cautiverio definitivo, situación conocida tanto por el Ministerio, como por Corpoboyacá.

Ciri le contó a Natural Press que “el contexto de rehabilitación del animal, buscaba que el ejemplar pudiera aprender a estar en un espacio más amplio y en semicautiverio como suponía que era el centro de rehabilitación de Bionadina ya que la osa desde pequeña, junto con Dino, su hermano, había estado en cautiverio en una jaula de circo”.

La entrega a Bioandina, buscaba mejorar las condiciones del animal, ayudando a la osa a adaptarse a un espacio más grande, todo con el fin de repatriarla a Ecuador, porque según el funcionario, el animal entró al país con un certificado de CITES falso y era responsabilidad del Ministerio manejar el caso.

”Corpoboyacá solo fue un colaborador”, afirma Ciri, “nosotros la trasladamos hasta la Fundación, la Corporación no fue a validar las condiciones del animal porque no era su competencia ya que al ser especie CITES y haber entrado ilegalmente al país solo con el documento CITES de salida que le dieron en Ecuador y con el cual se movió durante más de  8 años por Colombia,  la autoridad recaía sobre el Ministerio”.

“No se si el Ministerio le hizo contrato a Orlando para el cuidado y mantenimiento de la osa ni la razón por la cual no la repatriaron, como si  lo hicieron en 2016 con los 33 leones decomisados en Perú y Colombia. En nuestro caso desde Corpoboyacá, hicimos lo que por ley correspondía y fue efectuar un decomiso preventivo ya que, aunque fueran de la misma especie que habita en Colombia, los osos no eran colombianos” concluye Ciri.

Bambi permanece en un refugio en medio del bosque andino desde hace 15 años donde ha vivido en un recinto de 60 m2 y 2.5 m de altura, según Feliciano, un lugar que no corresponde a las medidas mínimas (100 m2 )  según la guía de cautiverio de los osos andinos. El animal permanece en el lugar, sin una entidad que le haga un seguimiento, sin corroborar sus condiciones, mientras Feliciano cuida de ella, aprovechando su estado para prestar servicios geriátricos a otros animales como Bambi.

Osa Pensilvania Corpoboyacá 2020

A principios del año 2020, la comunidad dio a conocer a la autoridad ambiental el avistamiento de una osa en la vereda Tierra de Gómez, del municipio de Moniquirá, que duró tres días sobre un árbol.

En su momento, la subdirectora de Ecosistemas y Gestión Ambiental de Corpoboyacá, Natalia Vásquez afirmó que “el animal se encontraba en estado de desnutrición, por lo que se tomó la decisión inmediata de trasladarlo al Santuario del Oso de Anteojos, donde se tiene el espacio y los profesionales necesarios para facilitar su recuperación; especialmente en la parte nutricional”.

Esta entidad se ha pronunciado a través de su director, Herman Amaya, quien aseguró que en reiteradas ocasiones le ha solicitado a Feliciano la historia clínica y los informes de progreso del animal que fue confiado a su cuidado, sin obtener respuesta alguna.

El mismo director manifestó en entrevista con Natural Press que el propio Feliciano le aseguró que la demora en el proceso de liberación de la osa, se debía a que ella estaba atravesando por un tratamiento odontológico y que “requería una prótesis de oro”.

“Fui informado por parte de Feliciano que la osita tenía amibiasis y estaba pesando muy poco, yo expresé mi preocupación por el tiempo que ya lleva en cautividad, por eso di fecha límite en julio o máximo a principios de agosto para su liberación”, afirma el Director de Corpoboyacá, sin embargo, ya ha pasado más de la mitad del mes de octubre y hasta la fecha de esta publicación, la osa no ha sido liberada.

Según la Fundación Bioandina la osa presentaba bajo peso, deshidratación y agrega otras condiciones del animal por lo que deciden iniciar suplementación de dieta para  aumentar el peso y explica que un mes después se evidencia que presenta fractura de dos colmillos como resultado del proceso de desnutrición que presentaba al momento de su rescate.

En marzo se inicia tratamiento odontológico para reemplazo de las piezas dentales y eso va hasta el mes de junio aparentemente. Sin embargo la versión del veterinario y la que él mismo le entregó al director no coinciden, actividades que se dificultan porque el profesional no entrega copias de historias clínicas a las corporaciones tal y como lo han afirmado las mismas autoridades ambientales, lo que hace imposible el verdadero seguimiento a sus actividades.

En su informe a Corpoguavio, Feliciano no habla de una liberación del animal, sin embargo Corpoboyacá afirma que en pocas semanas podría ser liberada. Según Amaya, la logística del desplazamiento está prácticamente lista gracias a la cooperación del Ejército Nacional y una de las exigencias es dejar en libertad al animal con un collar de seguimiento satelital para poder conocer de primera mano datos sobre su readaptación al medio después de permanecer más de ocho meses en cautividad.

De este animal la corporación tampoco conoce etapas de rehabilitación, reportes de salud, etológico ni otra información que dé cuenta de su estado real ni de sus avances cualitativos y cuantitativos, según lo afirma la misma entidad.

Por alimentar y rehabilitar al animal la Corporación según su director, le pagó cuatro millones de pesos ($4’000.000=) al veterinario para garantizar su manejo y liberación pero ya han pasado nueve meses y la osa sigue en cautividad.

Este sería el primer oso al que la Fundación Bionadina le haría un seguimiento con collar satelital, ya que  el veterinario viene haciendo amagos televisados de espectaculares y emotivos momentos de liberaciones que incluyen todos los protocolos de sedación y que solamente quedan registrados en unos pocos segundos, sin que nunca lleguen a la realidad como el caso de Niebla, o quizá Tamá o incluso Aguazul, la primera con 17 años en rehabilitación, el segundo con  seis y la última 13 años sin que nada pase.

Como le dijo el reconocido investigador de Ecuador y experto en osos Armando Castellanos a Natural Press, “me han consultado muchas veces y desde hace tanto tiempo por tantos animales que ya perdí la fe en que los osos hayan sido liberados. Aquí el punto es que quieran liberarlos. Todo está en la voluntad política y el deseo de hacerlo”, concluye Castellanos.

De Cauca a Casanare

OSOS SIN DOLIENTE

Aguazul y Mateo, de Casanare y el Cauca respectivamente es un caso casi idéntico al de Corpoamazonía, autoridades ambientales, entidades estatales que tienen la obligación por ley de hacerle seguimiento a la fauna silvestre que entregan, pero a pesar de los más de cinco años que han pasado desde que estos dos animales fueron abandonados a su suerte en Bioandina, en la actualidad, ninguna de las dos instituciones tenía idea de su existencia.

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