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Osos sin doliente

Aguazul, bautizada así por Orlando Feliciano, pero cuyo nombre original era Pepita, es otro caso como el de Corpoamazonía en el que la institución no tiene idea alguna sobre la fauna silvestre que ha entregado a un tenedor que debería ser regulado por las autoridades correspondientes, esa institución es Corporinoquía.

Natural Press se puso en contacto con la entidad para conocer si en algún momento entregaron un oso a la Fundación Bioandina y su Subdirector de Control y Calidad Ambiental, Albert Jonathan Camargo afirmó que “no tiene ni idea” de aquel oso entregado por la autoridad ambiental del oriente del país a Orlando Feliciano en el año 2007.

El Subdirector afirmó no conocer el caso y aseguró que los osos rehabilitados en su jurisdicción son liberados en reservas de la sociedad civil locales, pero enfatizó en que no conocen el caso de Aguazul.

Sobre la osa, la misma Fundación Santuario del Oso de Anteojos afirma que la osa juvenil fue recuperada en el municipio de Aguazul y enviada a centro de rehabilitación donde fue criada con varias decenas de tarros de leche deslactosada, pues otros alimentos terminaban por afectarla hasta que creció en buen estado de salud.

Según Bioandina “el animal muestra un comportamiento nervioso y desconfiado y es otro de los osos que se tiene para ser devuelto a vida silvestre”, pero tristemente es otro caso más, pues esta protagonista de historias documentales y promesas de liberación es mantenida en cautiverio.

La duda que surge frente a esta situación es ¿por qué si un oso juvenil llega a un centro de rehabilitación, siempre ha presentado buen estado de salud y buena condición para vivir en la vida silvestre, lleva 13 años en cautividad?, esta situación podría conducir a que cada día se aleje más la posibilidad de volver al lugar que la vio nacer.

Expertos como el reputado investigador ecuatoriano, Armando Castellanos, aseguran que “mientras los osos permanecen más tiempo en cautividad las posibilidades de volver a la vida silvestre se reducen, cada oso que se tenga en cautividad es un problema, por eso lo mejor es rehabilitarlos y liberarlos en el bosque haciendo el debido seguimiento con collares al animal”, asegura el prestigioso investigador, autor de varios artículos científicos.

Pero esto no es una costumbre del Veterinario Feliciano, quien tiene críticos en el sector ambiental por no marcar los animales con microchips y tampoco ponerles collares al momento de liberarlos, reduciendo prácticamente a cero la posibilidad de conocer la adaptación de los animales al medio o incluso aprovechando la posibilidad de estudiarlos para aportar al conocimiento de la ecología de la especie haciendo ciencia al servicio de esta, otras especies y los ecosistemas en general.

Lo más cercano al monitoreo y la liberación de ejemplares marcados a los que ha estado el conservacionista, fue un oso al que la fundación Wii, amigos cercanos de Feliciano, marcó y le hizo seguimiento por 40 días hasta que el dispositivo dejó de funcionar y cuyo ejercicio dio como resultado un documento publicado entre los que no aparece Feliciano como coautor pero su propia experiencia no ha sido conocida en el país, ni tampoco los resultados de sus investigaciones.

En el reporte entregado por Corpoguavio, sólo un animal de los nueve, según la entidad, tiene microchip, el resto no aparecen marcados, lo que dificulta el control de los osos que entran y salen del Santuario y que como el mismo Feliciano aseguró para la Revista Bocas de El Tiempo “hay muchos que no llegan por una institución, entonces todo lo que demande su recuperación lo asumo yo” refiriéndose a los osos que llegan al Santuario.

El último animal que pudo liberar a la vida silvestre fue en septiembre de 2017 en la Vereda La Trinidad en Guasca Cundinamarca, como era un espécimen silvestre recién capturado decidieron, según el veterinario, no ponerle collar, perdiendo la posibilidad de tener datos y conocer más sobre el ejemplar que en ese momento estaba generando conflictos en al zona, el animal fue relocalizado en su propio santuario según Corpoguavio.

Mateo, el oso del Cauca

En el año 2010 un ejemplar macho de oso de anteojos fue criado por miembros de la comunidad indígena en el Cabildo Río Blanco, ubicado en el municipio de Sotará, Cauca. De acuerdo a los registros documentales encontrados por Natural Press, el animal de cuatro meses fue incautado por la Corporación Autónoma Regional, CRC, en ese departamento quien decidió entregar el oso a la Fundación Bionadina para desarrollar un  proceso de rehabilitación y liberación y regresarlo a su lugar de origen en inmediaciones del Parque Nacional Natural Puracé según un convenio 518 realizado entre la entidad y la Fundación Bioandina en el 2010.

Conversamos con Yessid González, actual director de la CRC, quien con honestidad y transparencia afirmó que con esta investigación estábamos desenterrando un tema que la Corporación “no tenía en el radar” y agregó que de manera inmediata daría la instrucción para enterarse de los pormenores del tema y posteriormente decidir si solicitar la restitución del animal,  determinar un nuevo lugar de cautiverio o dejarlo en el lugar en donde se encuentra.

Hoy la entidad desconoce el estado del animal y las razones por las cuales nunca fue liberado a la vida silvestre y como lo dijo su director retomarán el caso y tomarán decisiones.

Pero La Fundación Bioandina afirmó a través de un informe entregado a Corpoguavio, que  “durante su estancia en las instalaciones del CREAM no se han evidenciado signos de enfermedad en Mateo, se han realizado exámenes clínicos generales y en el año 2018 lo juntaron con otro individuo macho de su misma especie y no se observan agresiones que pongan en riesgo la salud de los individuos, el individuo reconoce y consume apropiadamente alimento nativo pero no se habla de una condición para liberar aunque asume en un momento que el comportamiento del animal frente a los humanos ha mejorado. Es decir que se mantiene un poco más huidizo que de costumbre por el alto nivel de impronta o acostumbramiento a los humanos”.

Lo particular es que Mateo no hace parte de los osos que aparecen en la página web del Santuario a pesar de estar con el veterinario desde el año 2010 y su historia deja ver que el animal debe tener un alto nivel de impronta al haber sido criado hasta los cuatro meses en una casa con una familia que incluso lo sacaba a pasear al parque con collar tal y como lo relata el veterinario.

Tres años sin necesitar rehabilitación

PRESO POR HUMANOS CONFLICTIVOS

Un oso en perfectas condiciones de salud fue capturado por Orlando Feliciano por solicitud de Corpoguavio por estar cerca de comunidades campesinas en el área, la autoridad ambiental decidió capturarlo con el propósito de relocalizarlo en un área lejana de la gente. Sin embargo, este oso lleva más de tres años preso y se desconoce si aún es funcional para ser liberado a la naturaleza. Esta es la autoridad que debería haber hecho seguimiento y control a Bioandina, sin embargo, durante años las irregularidades denunciadas sucedieron bajo su lupa.

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