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Vuelven a Chile casi 1.000 cactus decomisados en Italia

Vuelven a Chile casi 1.000 cactus decomisados en Italia.

Entre el océano Pacífico y la cordillera de los Andes en Chile, al norte del país y sobre cuatro regiones está Atacama, el desierto cálido más árido del mundo. Un territorio con una superficie tan seca y rojiza como Marte, con explosiones de colores algunos años en las que ciertas zonas del desierto florecen por épocas formando interminables Jardines en medio de la aridez.

Pero esos 178.000 kilómetros cuadrados de tierras secas que se sobrevuelan por horas interminables en la que se ve el desierto besando el mar, contienen más de 2.500 especies de plantas entre cactus, margaritas y tamarugos, árboles de 20 metros que conforman bosques únicos en los suelos salados del desierto chileno según la última publicación científica del investigador Carlos Pedrós-Alió, “Las Plantas de Atacama”.

El alto endemismo de la vegetación de Atacama especialmente de los cactus, ha sido su condena, traficantes de flora han encontrado en esta basta y solitaria extensión de Chile, una reserva de productos únicos para el tráfico, que extraen para su comercialización y venta en varios países del mundo.

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Durante años, han colectado miles de Copiapoa, un género de cactus nativos y únicos del desierto con presentaciones y colores tan atractivos y antigüedad, que son comercializados en el mercado negro de plantas a nivel mundial como invaluables joyas.

De vuelta a Chile

Hace unos meses, Italia devolvió a Chile menos de 1.000 ejemplares de Copiapoa, un género  de cactus del desierto de Atacama, la mayor incautación en casi tres décadas.

Las más de 1.000 Copiapoa, reconocidas así en honor a la Región de Copiapó en Chile y también algunos ejemplares del género Eriosyce, fueron  avalados según la UICN en un millón de euros o más de 1.200 millones de dólares.

Los 1035 cactus fueron confiscados en Italia durante dos operativos en febrero y noviembre de 2020 por la Unidad Ambiental de los Carabinieri de Ancona y fueron repatriados a Chile como resultado de la operación contra el tráfico ilegal “Atacama”.

Durante un año entre CSSG, Associazione per la Biodiversitá e la sua Conservazione  y la Universidad de Concepción junto con autoridades italianas y chilenas, trabajaron para interceptar los procedimientos de los traficantes.

Los cactus confiscados fueron colectados de la naturaleza entre 2013 y 2019 y enviados desde Huasco, Región de Atacama en Chile, a Grecia. Los cactus ingresaron a la Unión Europea a través de Grecia, desde donde fueron enviados a varios países para ser vendidos individualmente también a países asiáticos.

De las 1035 plantas incautadas, 107 perecieron, 844 fueron devueltas a Chile y 84 plantas se quedaron en el Jardín Botánico Città Studi de Milán, Italia para ser estudiadas.

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Atracción por la rareza

Los cactus por su rareza, tienen un enorme atractivo y la tenencia de suculentas son una tendencia mundial por sus mínimos cuidaos y belleza pero el panorama no es alentador.

En 2015, la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza, aseguró según un estudio publicado en la revista Nature Plants que 31% por ciento de las especies de cactus están amenazadas de extinción, según la primera evaluación mundial y más completa de este grupo de especies. El anuncio fue categórico, “el comercio ilegal contribuye a situar a los cactus entre las especies más amenazadas del mundo”. Incluso sobre los mamíferos y las aves.

Según el informe, los cactus están sometidos a presiones cada vez mayores a causa de la actividad humana; más de la mitad de las 1480 especies de cactus del mundo son utilizadas por las personas. El comercio ilegal de plantas vivas y semillas para la industria hortícola y las colecciones privadas, así como su explotación no sostenible, constituyen las principales amenazas para los cactus, afectando al 47% de las especies amenazadas.

Los cactus son componentes importantes de los ecosistemas áridos del Nuevo Mundo, y son fundamentales para la supervivencia de muchas especies animales. Proporcionan una fuente de alimento y agua para muchas especies, incluyendo venados, ratas de bosque, conejos, coyotes, pavos, codornices, lagartijas y tortugas, todos los cuales ayudan, a su vez, a la dispersión de las semillas de cactus.

Las flores de cactus proporcionan néctar para los colibríes y los murciélagos, así como para las abejas, polillas y otros insectos que, a su vez, polinizan las plantas.

Los Copiapoe y Eriosyce víctimas del tráfico en Chile

Según el Servicio agrícola y Ganadero de Chile, el género Eriosyce tendría unas 33 especies en Chile y sin duda sus formas resultan ser un enorme atractivo. Globulares emergen de ellos flores acampanadas en colores rojos, verdes, amarillas y rosadas con formas de embudos y el género Copiapoa son cuerpos algunos en columnas y otros globulares, con cojines en su extensión y colores que van del verde a al morado.

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Para el investigador de el Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC de España, Carlos Pedrós-Alió, quien publicó recientemente un libro sobre la vegetación de Atacama, “las especies de cactus han desarrollado múltiples y sorprendentes estrategias para vivir en un lugar tan hostil. Sustituir las hojas por espinas y evitar así la evaporación, adoptar la estructura de acordeón para poder acumular la mayor cantidad de agua o realizar la captura de CO2 solo durante la noche son algunas de las más conocidas adaptaciones.

Según el investigador,  algunos cactus llegan a condensar gotas de agua desafiando a la gravedad. “Las espinas tienen unas ranuras que hacen que las gotas se deslicen a lo largo de la espina hasta el tallo, incluso cuando la espina está en posición invertida”, comenta el científico. “Esta capacidad para condensar agua a partir de la niebla tiene un potencial de aplicaciones enorme. De lograr reproducir las propiedades de los cactus, podrían instalarse sistemas artificiales para atrapar las nieblas en muchos lugares áridos de la Tierra”.

La complejidad de las adaptaciones de los cactus es muy grande, esto se ha logrado en miles de años de evolución, aspecto que no es tenido en cuenta por traficantes, que simplemente colectan, venden y ganan sin pensar lo que significa la pérdida de biodiversidad para un ecosistema frágil en la que se hace necesaria la presencia de todas las especies para que el ecosistema como tal funcione y todas las especies presentes se relacionen.

En este sentido, quienes compran tienen una gran responsabilidad, preguntar de dónde viene lo que compran y abstenerse de comprar lo que no tenga una clara trazabilidad.

El futuro de las plantas que llegaron a Chile es incierto,  en el país piden que sean devueltas al desierto pero es posible que no sobrevivan según Pablo Guerrero, experto del Departamento de Botánica de la Universidad de Concepción  quien pide enviar las 800 plantas a un jardín botánico especial en la región de Coquimbo, donde se puede reproducir su hábitat.

 

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