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¿Que es una Ciudad verde?

Hoy en el mundo y gracias al confinamiento que nos produjo el efecto pandemia, la mayoría de las ciudades se lograron vestir del color de las esmeraldas en sus áreas blandas durante algunos meses de manera consecutiva por falta del llamado “mantenimiento” de las áreas verdes y de los bosques urbanos, ya que la vegetación que antes nadie podía ver (arvenses) había encontrado tiempo y espacio suficiente para expresar su magnificencia verde y enterarnos sobre lo que es en realidad qué es una ciudad verde.

Es importante resaltar que a muchas personas esa condición que la naturaleza oferta los incómoda, los llama ‘sitios enmontados’ y no aceptan ver “el verde” en desorden en los parques y jardines. Aunque la vida se expresa de manera simple, poco o nada estamos acostumbrados a aceptar esas situaciones en las ciudades.

Visto desde lo simple, lo que a unos nos parece natural a otros les parece suciedad. Aún no se ha logrado el momento de asociar a las ciudades con procesos ecosistémicos versátiles ya que poco o nada se hace frente hacia la protección de esos frágiles eco-hábitats, porque resulta ser una tarea no planeada, poco aceptada y menos si tiene que ver con las ciudades en pleno crecimiento de vías y conectores viales.

Foto: Vancouver, British Columbia, Canadá

La verdad, es que son múltiples y muy importantes las acciones que se pueden y deben ejercer sobre este asunto. Más aún cuando hoy por hoy se habla de fomentar el incremento de entornos como los “micro bosques urbanos e islas verdes” que favorezcan la recuperación y la reinserción de la naturaleza en las urbes, recibiendo por supuesto impactos positivos como la oferta de los microclimas en favor de la salud y la calidad de vida de quienes frecuentan estos espacios.

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Las ciudades verdes deben ser sostenibles en el tiempo y en el espacio, y con una enorme capacidad de recuperación hasta que lleguen a la autosuficiencia económica y social, así podrán fomentar el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, la implementación de energías renovables, un eficiente transporte ecológico, llegar a la reducción total de sus residuos sólidos y emitir las más mínimas cantidades de gases efecto invernadero, en fin, son ciudades que deben ofertar el menor impacto posible hacia los seres vivos para que se pueda, en realidad, transformar la calidad de vida basados en la conservación de la biodiversidad de los entornos verdes.

Es preciso reiterar que uno de los principales aportes que deben ofertar las ciudades verdes, debe estar enfocadas hacia la conservación de las especies, si las ciudades se planean adecuadamente podrían aportar significativamente a la estabilidad de la diversidad biológica y así disminuir y mitigar la pérdida de muchas especies endémicas que sufren la pérdida de su hábitat por el incesante crecimiento urbanístico.

Recientes estudios hoy indican que la diversidad de avifauna asociada a las ciudades verdes ya están ayudando a mitigar el tan mentado cambio climático pero aún estamos lejos de impactar y doblegar este fenómeno.

Sin embargo, las ciudades verdes no solo abarcan la sostenibilidad y la conservación, también cumplen un rol fundamental en la calidad de vida de  quienes participan en ella. Es así como la oferta, el tamaño, la presencia y la densidad de espacios verdes en una ciudad aportan positivamente en el comportamiento social, incrementando una mejor actitud ciudadana gracias al incremento del bienestar social.

Uno de los grandes cuellos de botella que hoy presentan las ciudades que buscan la implementación de “ciudad verde” es fomentar el equilibrio poblacional de todas las especies de flora  y fauna. Cuando los gobernantes visionen esta estrategia, deben tener todo de manera objetiva y clara en cuanto a que el transporte  debe  completamente ecológico orientado al uso de ciclovías y el aumento de las vías peatonales, además deben crecer en la implementación de energías renovables y limpias (fotovoltaicas y eólicas), mayor acceso a los corredores biológicos para la interconectividad de áreas de protección forestal y áreas verdes de esparcimiento para la ciudadanía, los proyectos sociales para el reciclaje y aprovechamiento de residuos orgánicos deben ser contundentes y preferiblemente deben ser implementados desde la etapa escolar primaria.

Sin embargo, nada de esto es posible sin una política ambiental sólida que tenga como prioridad la modernización y cambio de paradigma enfocado a la conservación y sostenibilidad de los recursos naturales.

Aunque suene a utopía, esas ciudades existen y le han apuntado a la conservación y uso sostenible de los recursos naturales, entre ellas se destacan: Copenhague en Dinamarca con el mayor uso de transporte ecológico y baja emisión de CO2 apuntando a ser pionera en “Carbono neutral” para el 2025, San Francisco en Estados Unidos con una de las mayores tasas de reciclaje, Vancouver en la costa oeste de Canadá con su aporte de energía renovable y cerca de la cuarta parte de su área metropolitana con cobertura Arbórea.

En Colombia, la ciudad con mayores áreas verdes urbanas sigue siendo Bogotá, sin embargo las malas prácticas en cuestión urbanística han dado en el traste de esta condición casi natural que oferta esta ciudad;  algunos estudios han evidenciado el aumento de aves migratoria en número y especies en parques y zonas verdes de la ciudad, concluyendo con la necesidad de fomentar la creación de corredores biológicos e incrementar de manera sostenible el arbolado urbano y la conservación, además de la preservación y la restauración de los humedales; meta casi imposible de completar con tanto proyecto duro que esta sentado hoy en la oficina de planeación distrital.

Sin embargo, para considerar a Bogotá como ciudad verde es importante un avance significativo en la reducción de emisiones, uso de energías renovables, mayor aprovechamiento de residuos sólidos y fortalecimiento de la cultura ambiental. Hoy también se destaca en Colombia a una ciudad como Barranquilla que poco a poco viene implementando un programa serio, contundente y con visos de sostenibilidad como es “Siembra Barrranquilla” que se encuentra encarando el cambio climático como una realidad inminente, eso que para una ciudad caribeña años atrás era impensable y mucho menos en una ciudad tan compleja social y urbanísticamente hablando hoy se viene gestando gracias a una visión futurista.

En síntesis, el concepto de ciudad verde debe adecuarse a un contexto real, si se trata de un país “desarrollado” que puede asociar su arquitectura de alta tecnología, con los  transportes limpios, los espacios verdes y senderos arborizados sería lo ideal, es más en Europa algunos países desestimulan el uso de los aviones y resaltan el uso del tren; pero al hablar de ciudades verdes en un países  como el nuestro con un desarrollo económico bajo con tendencia a cero, sería conveniente entonces que este concepto se vaya sumando y se asocie a los modelos de gobernanza comunitaria, para establecer mecanismos de seguridad y soberanía alimentaria al igual que la generación de empleos dignos, gracias a los diferentes tipos de necesidades locales al igual que los espacios geográficos verdes que aún persisten se han logrado mantener por esto  modelos de gobierno local.

Si esto se logra adoptar con una adecuada planificación del territorio, podremos ayudar en la generación de un nuevo modelo frente a las conductas humanas que estén acordes con las dinámicas de los ecosistemas y resolver la pregunta que se hacen muchos, ¿qué es una ciudad verde?, por ejemplo, generando conocimiento y reconocimiento de los ecosistemas asociados a la ciudad para no causar afectaciones permanentes en los biomas, haciendo un uso eficiente de los recursos naturales, conservando árboles nativos en los senderos y jardines de los hogares, hacer uso de medios de transporte menos contaminantes, generar hábitos adecuados para la disposición de residuos, teniendo fuentes de energía limpia, entre otras.

Otra de las ventajas de las ciudades verdes es ser un Regulador Climático, por ello la importancia de planificar para construir ciudades con ecosistemas que conserven su estructura biótica y la belleza paisajística, la cual influye en la felicidad de las personas, por lo tanto, las ciudades verdes también aportan herramientas que previenen enfermedades mentales derivadas del estrés.

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