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Qué han concluido de la muerte de los 34 cóndores

La muerte de 34 cóndores de los Andes presuntamente envenenados en Quebracho Blanco, localidad perteneciente a la comunidad Laderas Norte en el Municipio de Cercado al noreste de la ciudad de Tarija en Bolivia, constituyen el caso más grave del país en contra de una especie emblemática.

El hecho que según las investigaciones iniciales ocurrió hace más de 15 días y que se dio a conocer el domingo pasado, “es atroz y en general uno de los peores de los últimos 100 años”, afirmó el biólogo Diego Méndez, investigador Boliviano y quien integró el equipo técnico para esclarecer los hechos.

“El protocolo que se organizó en Bolivia para investigar los hechos que envolvieron la muerte de los 34 individuos de cóndor, 17 hembras y 17 machos, es el más grande que alguna vez se haya organizado en el país”, aseguró el viceministro de Medio Ambiente, Agua y Cambio Climático de Bolivia, Magin Herrera.

Un equipo multidisciplinario involucró biólogos, veterinarios, abogados, ingenieros ambientales, agrónomos y zootecnistas, quienes han hecho parte del equipo que investiga la muerte de los animales.

El hecho que ocurrió al Noreste de la ciudad de Tarija, también involucró la muerte de 5 jotes o chulos de cabeza colorada, una zarigüeya, cinco perros al parecer ferales, un chivo y una oveja, los últimos fueron encontrados con altos niveles de descomposición según Herrera.

“Las causas fueron por envenenamiento y todavía no tienen los resultados de los análisis para saber que sustancia fue puesta en el lugar”, aseguró el Viceministro de Medio Ambiente, quien también explicó en rueda de prensa reciente, que se hicieron colectas de plumas con el fin de realizar un análisis genético, huesos para determinar los niveles de plomo y se tomaron muestras de los hígados de los animales para establecer un completo análisis toxicológico en el Instituto Técnico Científico Policial en la Paz Bolivia.

En una reunión entre la comunidad, las autoridades  y el equipo técnico del Ministerio de Ambiente, Agua y Cambio Climático,  pobladores de la zona denunciaron los conflictos existentes con pumas y perros ferales que atacan el ganado y aseguraron haber hecho varios llamados de atención a las autoridades locales y de zoonosis, sin respuesta.

Los pobladores de Laderas Norte también alertaron hace más de dos semanas a los funcionarios del Gobierno Municipal de Tarija sobre la muerte de 34 cóndores, quienes según la comunidad, ignoraron el hecho y no iniciaron investigaciones.

“La comunidad, en esta reunión que tuvimos con la Gobernación y el municipio, nos han dicho que hace dos sábados atrás ya había estos cóndores fallecidos. Los comunarios hicieron conocer a las autoridades de municipio, pero no le dieron importancia. Es muy raro que con publicaciones  en redes sociales no reaccionaron ni el municipio ni la gobernación por lo que nosotros hemos actuado de oficio”, dijo el viceministro de Medio Ambiente Magín Herrera.

Conocer de quién era el animal que sirvió como carnada y que envenenó los más de 40 individuos de distintas especies, es un trabajo que en este momento está haciendo la comunidad local para identificar quién era el dueño, afirmó Herrera.

La comunidad lamentó el hecho y aseguró que nunca fueron tenidos en cuenta cuando hicieron las denuncias sobre conflictos con fauna en la región. “¿Por qué esperar una desgracia para tomar medidas y asistir a la comunidad?”, le preguntaron a las autoridades en rueda de prensa.

El líder también desmintió que hubiera sido la comunidad la que generó el ataque al símbolo patrio y aseguran que una sola persona fue la culpable del hecho.

El Viceministro de Ambiente aprovechó el encuentro público para entregar  a las autoridades municipales del Plan de Conservación del Cóndor de los Andes 2020-2030 y las acciones para su implementación.

La gravedad de los hechos

Un estudio de la Asociación de Aves Rapaces de Bolivia estimó que en el país hay más de 1000 cóndores sobrevolando los Andes Bolivianos, de ese total aproximado, unos 150 de ellos están en Tarija, por lo que la muerte de esos ejemplares equivalen al  2,4 por ciento del total de la población local. El análisis lo hizo el biólogo, Diego Méndez.

De acuerdo con el investigador, la situación asume mayor gravedad porque la tasa de reproducción de la especie es muy baja, pues una pareja de cóndores crían un huevo, cuya cría alcanza su madurez sexual a los ocho años.

“Al menos una generación de esas aves desapareció, los cóndores nacidos hace al menos ocho años murieron ahora. Una mitad eran adultos y los otros próximos a su madurez sexual y seguramente en el momento de buscar pareja”, lamentó el investigador.

Méndez consideró que el hecho, ahora investigado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, ‘crea un desbalance muy crítico para la población de cóndores.

El hecho que ocurrió en Bolivia, fue muy parecido al evento que se presentó en Mendoza Argentina en 2018 en donde murieron una cantidad similar de cóndores también envenenados por comunidades en conflicto con la especie.

Méndez recordó que los Aymaras y Quechuas bolivianos, consideran al cóndor  como ‘el hermano mayor de los animales, el mensajero del Sol’ y debe ser conservado por su valor cultural y ecológico al ser una especie carroñera que mantiene libre los ecosistemas de vectores que podrían ser perjudiciales para las comunidades.

En Bolivia la Ley establece que el biocidio es un delito sujeto a una sanción de dos a cinco años de prisión. El cóndor es considerado un símbolo nacional en el país, algo que se refleja incluso en su escudo de armas igual que en Colombia, Chile y Ecuador,

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