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¿En Colombia se venden hipopótamos?

Si se trata de especies de fauna invasoras con altos impactos negativos a la fauna y flora nativa en Colombia, es imposible no citar a los hipopótamos (Hippopotamus amphibius) descendientes de los cuatro que importó al país el mafioso Pablo Escobar Gaviria a inicios de los años 80. Hoy se habla de que, los ‘hipos’, son objeto del tráfico de especies silvestres, por eso, las autoridades tienen indicios de que en Colombia se venden hipopótamos en el mercado negro.

Hace algunos meses circuló tímidamente en redes sociales un video en el que se observa un grupo de pescadores tras su faena de pesca, no eran bagres ni alguna otra clase de pescado, esta vez, en un área cercana a la desembocadura del río Cocorná en el Magdalena, los habitantes de la zona pescaron una cría del segundo mamífero terrestre más grande del mundo, un hipopótamo.

En el video se aprecia la felicidad de los pescadores ante la novedad de ver de cerca uno de los animales que, en su fase adulta, más muertes humanas cobra en África con un promedio de 500 por año. Uno de ellos dice “eso no se deja ver de los tombos”, a lo cual otro hace referencia  los de “hidrocarburos”, posiblemente refiriéndose a las tropas del Batallón Especial Energético y Vial Número Siete.

Natural Press indagó por este video con la médico veterinaria Gina Serna Trujillo, la profesional que lidera el equipo que hasta la fecha ha realizado cinco esterilizaciones a hipopótamos desde Cornare, una de las autoridades ambientales en la región. Según la doctora Serna, este video corresponde a una cría que fue capturada en inmediaciones del municipio de Puerto Nare durante el año 2019, no se trata propiamente de un video de última hora, sin embargo, enciende las alarmas de las entidades que deben tomar acciones urgentes frente a esta creciente y exponencial problemática.

Médico Veterinaria - Gina Serna Trujillo

PARQUE HACIENDA NÁPOLES

Para científicos como José Fernando González Maya, PhD., miembro de The Linnean Society of London y co-presidente de uno de los grupos de especialistas de la UICN, “es indiscutible que la presencia de hipopótamos en Colombia es un peligro para los ecosistemas y todas las especies que habitan en ellos, incluyendo a la especie humana”. Y a pesar de que esta opinión calificada, es compartida por una inmensa mayoría de biólogos y veterinarios, e incluso por las autoridades ambientales, las poblaciones de hipopótamos crecen sin control en Colombia por diferentes razones.

La primera de ellas es la importación, en 1981, de un pie parental de hipopótamos con el propósito de satisfacer la vanidad de un mafioso, como consecuencia de ello, el devenir de la ‘lógica biológica’ es que esas dos parejas se reprodujeran y se fueran multiplicando exponencialmente ante la inerte actitud del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, como entidad rectora de la política ambiental en el país.

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Para esta especie el Magdalena Medio se constituye en un verdadero paraíso, sin depredadores naturales como podrían serlo los leones en África, con abastecimiento de agua permanente gracias a la riqueza hídrica del complejo de humedales a lo largo y ancho de la cuenca del Magdalena y sus afluentes a esa altura del valle interandino y por supuesto la proliferación de diferentes especies de plantas que surten de comida en abundancia durante todo el año, a los hipopótamos no les queda otra vía más que prosperar con holgura.

CRÍA DE HIPOPÓTAMOS

Magdalena Medio

Pescadores del Magdalena Medio alardean por la captura de una cría de Hipopótamo, uno de los descendientes de los cuatro hipopótamos que llegaron al país en 1981 y que se reprodujeron hasta alcanzar un número superior a 70 individuos.

Hoy se estima que de esos cuatro ejemplares, ya se alcanza un número cercano a los 70 animales que representan toneladas y toneladas de problemas, afectaciones y amenazas a la biodiversidad nativa, a las comunidades locales y a las instituciones que desde hace décadas debieron ocuparse de este paquidérmico problema.

Cornare, a través de la doctora Gina Serna, manifiesta que ha efectuado ciertas acciones, que a pesar de no ser suficientes, “prefiero hacer algo y halar recursos y hacer lo que pueda, pero no quedarme en la oficina lamentándome y diciendo que nada se puede hacer”, tal como lo manifiesta la veterinaria Serna Trujillo. Es por esto que ya se han practicado cinco esterilizaciones por parte de su equipo de profesionales y una sexta está por venir gracias a la donación de recursos de la cooperación internacional provenientes del gobierno de Alemania.

Equipo médico – científico

ESTERILIZACIÓN QIRÚRGICA

El equipo de la doctora Serna está conformado en su gran mayoría por mujeres valientes que, conscientes del peligro, prefieren enfrentarlo antes de hacer caso omiso del inmenso peligro que representan los hipopótamos en el valle interandino del Magdalena. Pero sus acciones, a pesar de ser valerosas y destacables, resultan absolutamente insuficientes, pues la esterilización de seis de 70 animales, no es suficiente para poner freno a la colonización a través de la reproducción exitosa de estos colosales mamíferos.
Hipopótamos (3)
Hipopótamos (7)

Y por si fuera poco el problema de tener una población creciente en esta zona del país, las autoridades ambientales y diferentes organizaciones de conservación de la zona, como “Cabildo Verde”, manifiestan la preocupación por los rumores de encargos de finqueros y hacendados, que con una mentalidad similar a la del traqueto Escobar Gaviria, sobre las crías de los hipopótamos, por los cuales pagan sumas millonarias.

James Murillo, representante de Cabildo Verde, organización de conservación en el Magdalena Medio, afirma que “se tienen indicios por parte de algunas comunidades, la gente comenta que hay personas que quieren comprar las crías de los hipopótamos para llevárselas para la finca”. Incluso hay versiones no confirmadas que afirman que en estos momentos ya hay hipopótamos en el departamento del Meta y otros en la región Caribe colombiana.

Parque Hacienda Nápoles

Por su parte, María Piedad Baptiste Espinosa, investigadora del Instituto de Investigaciones y Recursos Biológicos explica que los Institutos de Investigación proveen de información a las autoridades encargadas legalmente de tomar decisiones y esto se hace a través de herramientas que se usan como soporte, una de ellas “es realizar un análisis de riesgo de invasión, hace unos años habíamos empleado una herramienta que no era la que estaba más ajustada a las condiciones y a las características de esta especie, ese mismo ejercicio con una herramienta que es más precisa, la aplicamos en el marco del comité de especies exóticas hemos provisto de esas herramientas al Ministerio y el último que entregamos dio como resultado que la especie es considerada como de alto riesgo de invasión”, afirmó a Natural Press la investigadora.

¿Qué pasa con la resolución para el manejo de estos animales por parte del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible?, es una pregunta que científicos, animalistas, comunidades afectadas e incluso autoridades ambientales regionales se hacen y que sólo se puede resolver con la diligencia por parte de la entidad rectora de la política ambiental en Colombia.

Por su parte, David Echeverri, biólogo de Cornare quien ha estado al frente de la atención de la problemática que representan estos grandes mamíferos, asegura que con respecto al posible tráfico de hipopótamos en el Magdalena Medio con destino a otras regiones del país, han escuchado rumores y que “en su momento se le comunicó a la Policía Nacional para que emprendiera las investigaciones al respecto, también hemos hecho campañas para que la gente denuncie si hay tenencia de hipopótamos en alguna finca, pero no hemos tenido casos de que alguien tenga uno como mascota, pero sí nos han llegado rumores de que han comercializado crías de hipopótamos”, en resumidas cuentas, hay rumores de que en Colombia se venden hipopótamos.

Como alternativas de solución sobre la mesa muchos actores han participado en interminables discusiones que plantean las más diversas soluciones. Una de ellas es la que Gina Serna menciona y es crear unos encierros para contener los animales en condiciones controladas. Encierros elaborados con tubería de la que se utiliza para los oleoductos, un material suficientemente resistente como para contener un animal de más de tres toneladas, en el caso de los machos adultos.

Médico Veterinaria Cornare - Gina Serna Trujillo

Sin embargo, surge el problema de la responsabilidad sobre la alimentación, el mantenimiento y la atención de semejante número de hipopótamos, ¿quién sería el responsable de la salud y el bienestar de los animales y sobre todo, de dónde saldrían los recursos que ofrezcan esas mínimas garantías de seguridad y bienestar?, la pregunta no es un cuestionamiento anterior, pues si el estado colombiano a través de diversas entidades, no ha sido capaz de articularse en más de 40 años que se cumplen en el 2021 de la llegada de los hipopótamos, sería fantástico que empezaran al menos lo más pronto posible.

Otra de las posibles soluciones que se plantean desde la autoridad ambiental que más ha hecho en el tema de hipopótamos, Cornare, lo hace el mismo David Echeverri, “la alternativa es la esterilización física, una esterilización con cirugía, pero estamos evaluando la posibilidad de que la inmuno-castración pueda llegar a funcionar. Estamos apoyándonos en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para hacer los ensayos con un producto que fabrica la agencia de salud y de temas animales en Estados Unidos, vamos a tratar de importarlo, hay que encargarlo porque eso no es un producto comercial, para ello necesitamos el concurso del Ministerio para que gestione”.

Por su parte, la Concejal de Bogotá, Andrea Padilla Villarraga, reconocida por su lucha por el respeto a la vida y el bienestar de los animales, ha enfatizado en la necesidad imperativa de encontrar alternativas diferentes al sacrificio de los animales sin desconocer que representan un peligro.

Ante la posibilidad de esterilización quirúrgica, las voces de las diferentes instituciones responsables de esta situación, alegan que es muy “lento y costoso”, a lo que Padilla Villarraga alega que “En cuanto al recurso, descartar la opción por costosa es ruin y descarado. Esterilizar a cien hipopótamos costaría entre $1.500 y $2.000 millones de pesos. ¿Saben cuánto nos cuesta un mes de congresistas, incluidas sus unidades de trabajo, camionetas y arandelas como seguros y tiquetes aéreos, ahora que tuvieron el descaro de subirse el sueldo? $26.402 millones de pesos. Es decir que, con lo de un mes de Congreso, esterilizaríamos entre mil trescientos y mil setecientos hipopótamos”.

Esterilización quirúrgica

“Si es macho es un poco más fácil, el equipo de anestesiólogas, conformado en su mayoría por mujeres, estabiliza el paciente y entro yo a hacer la intervención, hay que ubicarlo en una posición muy especial porque los machos tienen los testículos intraabdominal, es decir, no tienen las gónadas visibles, hacemos la incisión, extraemos y suturamos, pero si es hembra, es un poco más complicado, es un procedimiento lateral, para ubicar todo el aparato reproductivo y extraerlo, pero para que se entienda un poco más fácil, la piel del hipopótamos es muy gruesa, es como una llanta de tractor, por ponerlo en términos que se entiendan”, Gina Serna Trujillo.

Desde la perspectiva de las comunidades, el antropólogo y subdirector científico de la Fundación Alma, Juan Carlos Guitiérrez ha sido vehemente en afirmar que “lo indicado, para evitar mayor polaridad entre los que se consideran expertos y los menos expertos o si es una decisión racional o irracional, es que con la mayor amplitud y disposición el diálogo, se sienten las distintas ciencias, pero también con comunidades locales, con pescadores y campesinos para saber qué medidas se requieren en qué lugares y que se genere un plan de acción. Con esos análisis, ejecutar el plan que no se vea mediado por los recursos económicos, porque los hay y se pueden conseguir y que el plan sea participativo a la luz de todos y bajo acuerdos”.

Los más diversos actores coinciden en que a través de la castración, ya sea física o química, se controla al menos el crecimiento de la población que se encuentra en curva ascendente de manera exponencial, sin embargo, esto no pone fin al problema que tienen las comunidades que salen a pescar en una canoa y que podrían tener que enfrentarse a un animal de varias toneladas, que puede correr a unos 30 kilómetros por hora, que está armado con unos colmillos de más de 30 centímetros con una presión en la mandíbula que supera los 1800 PSI (libras por pulgada cuadrada), mientras el Ministerio de Ambiente decide qué acciones tomar, tras 40 años de insuficientes esfuerzos por parte del estado, se presume que en Colombia se venden hipopótamos.

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