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Financiación de la acción climática

Los gobiernos tienen una titánica labor ambiental que requiere ser enfrentada de manera prioritaria y decisiva. Las principales causas de la deforestación provienen de la expansión de la frontera agropecuaria, la siembra de cultivos ilícitos, la tala, la minería ilegal y el crecimiento de la población.

Por primera vez desde su lanzamiento en el año 2006, el Reporte de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial (WEF), destacó en su informe publicado en enero de 2021, que las cinco primeras vulnerabilidades para las organizaciones en términos de probabilidad son ambientales: Clima extremo; Pérdida de biodiversidad; Fracaso en la acción climática; Desastres naturales y Desastres ambientales provocados por el hombre.

Las conclusiones de este documento no parecen ser alentadoras, casi el 90% de los encuestados mostró su preocupación por las olas de calor extremo, la destrucción de los ecosistemas y cómo la contaminación ambiental incide en la salud de las personas. Pero las alertas no se detienen, pues su impacto para 2030, será más catastrófico que el que estamos enfrentando en este momento.

Colombia y el cambio climático

Analicemos el caso específico del país, a finales del año pasado el país aumentó su compromiso en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. También se comprometió a ser neutral en carbono para 2050, es decir, cero emisiones netas de gases de efecto invernadero.

Para cumplir con este propósito, es necesario buscar fondos para financiar plantaciones forestales comerciales, hacer restauración ecológica, propiciar una ganadería sostenible, mitigar el cambio climático en la caficultura e invertir en generación de energía limpia y la movilidad eléctrica. La necesidad de actuar con decisión frente a lo que está ocurriendo debe ser una prioridad. Según denunció el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en 2019: “En el país cada hora se deforesta un área de bosque equivalente a 26 canchas de fútbol”.

 

Las inundaciones incluyen una de las cinco vulnerabilidades globales.
Las inundaciones incluyen una de las cinco vulnerabilidades globales.

La acción climática tradicionalmente ha estado a cargo del gobierno que, de la mano de la banca multilateral, buscan más impactar en la sostenibilidad de sus inversiones, que en las mismas utilidades. Por medio de exenciones tributarias a las inversiones en energías renovables y eficiencia energética, se facilita la transición energética y propicia la inversión.

En el país, según la Iniciativa de Divulgación de Activos y Cambio Climático de Colombia el CCADI hay una brecha de financiamiento de 3.5 billones de pesos anuales para cumplir con la meta de mitigación y evitar daños similares a los ocurridos por el último Fenómeno de la Niña en los años 2010 y 2011 que generó pérdidas de casi 2.5 veces esa cifra, según el Análisis de Gestión de Riesgos Naturales en Colombia del Banco Mundial de 2012.

Pero, ¿de dónde saldrá el dinero para no fracasar en la acción climática? El pago de mayores impuestos por parte de las empresas y la ampliación de la base de tributación son una realidad y ojalá finalmente el impuesto al carbono se utilice para lo que fue concebido.  Ante esta crisis de financiación se abre una oportunidad doble para el sector privado. Primero, para la banca, privada y de desarrollo, los fondos de capital privado y los inversionistas institucionales, quienes tienen una enorme posibilidad para el desarrollo e innovación en productos financieros para la sostenibilidad. Como ejemplos destacados podemos destacar los siguientes:

  • Los bonos verdes, sociales y sostenibles que emiten instituciones como Bancoldex, Davivienda, Bancolombia y Banco de Bogotá, ISA y Celsia. Las emisiones en pesos de los bancos recaudaron $1.2 billones de pesos.
  • Los mercados de carbono. Según el Centro Regional de Finanzas Sostenibles, hoy existen 20 sistemas que cubren 27 jurisdicciones a nivel mundial con sistemas de comercio de emisiones. Colombia lo está analizando.
  • Los índices de sostenibilidad que promueven la inversión responsable. El Grupo Sura, Bancolombia, Grupo Nutresa y el Grupo Argos están en el Dow Jones Sustainability Index (DJSI) y existe una preferencia del consumidor, los accionistas e inversionistas por las empresas verdes. Esta certificación está pasando de un ‘bueno tenerla’ a un ‘debo tenerla’.
  • Los préstamos estructurados (financiación de banca multilateral y banca comercial privada) que se lograron en las concesiones viales de cuarta generación tienen una infraestructura más resiliente a riesgos naturales. Esto también está pasando con el project finance y non-recourse finance de proyectos de generación solar y eólica en el país.
  • Los mecanismos de transferencia del riesgo climático de empresas y estados al sector reasegurador a través de estructuras paramétricas. Vía la estructuración de un seguro de estas características se puede garantizar el riesgo de cartera de un banco con un portafolio agrícola que tenga una posibilidad de impago con ocasión de desastres naturales o riesgos catastróficos.
  • Crowdfunding de proyectos sostenibles. En el país existen empresas de eficiencia energética y autogeneración que utilizan este mecanismo para financiar sus proyectos, donde una persona natural invierte en una empresa volviéndose dueña de un porcentaje de las utilidades que deje el proyecto de eficiencia energética: conocido como titularización verde.

 

Un cambio en la matriz energética hace parte de las acciones climáticas mundiales.
Un cambio en la matriz energética hace parte de las acciones climáticas mundiales.

El momento para el sector privado

La segunda oportunidad, es para las empresas privadas que le apuesten a la inversión en proyectos y negocios sostenibles. De acuerdo con la Comisión de Desarrollo de Negocios Sostenibles y la IFC, para 2030 se necesitan inversiones por USD 7 trillones, de los cuales USD 4.5 trillones deben ser en países en desarrollo. Sectores como el agropecuario, el de energía, la construcción, el turismo pueden beneficiarse al volverse pioneros en sostenibilidad. Las principales empresas de generación en Colombia son: EPM, Emgesa, Isagen, Celsia y AES, están invirtiendo en generación solar y eólica.

Aunque en Colombia la energía tan sólo es renovable en un 67% aproximadamente, los   cuatro generadores privados quieren tener un porcentaje mayor en portafolios eólicos y solares versus los térmicos, donde se utiliza es gas, carbón y combustibles. La generación térmica es de respaldo y las renovables con fuente no convencional dan complementariedad a sus portafolios, además sirven como una cobertura natural contra los riesgos de sequía.

¿Se puede salvar el mundo y ganar dinero en el proceso? La respuesta es un sí rotundo, las empresas que sean pioneras e inviertan en sostenibilidad van a tener una ventaja competitiva, mejor riesgo reputacional y clientes más leales y satisfechos. Hoy, el cliente, los empleados y los accionistas no sólo buscan un retorno a su inversión, sino proteger el planeta.

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