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Inglaterra prohíbe plásticos de un solo uso

Inglaterra prohíbe desde este jueves los plásticos de un solo uso y que las empresas ofrezcan pitillos, bastoncillos o copitos y agitadores. Una restricción urgente que favorece la creación de una cultura ambiental orientada a reducir los innecesarios plásticos  que contaminan las ciudades y van a parar a los océanos por efecto río abajo.

La medida, aprobada el año pasado, no entró en vigor en el mes de abril de 2020 debido a la pandemia por la COVID 19 pero el día final para una porción de los plásticos de un solo uso llegó para los ingléses este jueves.

En Inglaterra se han utilizado hasta ahora 4.700 millones de pitillos, pajitas o bombillas de plástico como se les conocer, cada año, 316 millones de palitos para remover y 1.800 bastoncillos o copitos de algodón hechos con plástico, según la estimación del Gobierno británico.

La norma entra en vigor justo un mes después de confirmar el cargo de 5 a 10 peniques en bolsas plásticas en supermercados y tiendas, con el fin de desincentivar su uso y generar mayor consciencia.

En un comunicado de prensa George Eustice, ministro de Medioambiente, Alimentación y Asuntos Rurales afirmó que “Los plásticos de un solo uso están provocando una devastación medioambiental real y el Gobierno está firmemente decidido a atajar este asunto”.

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Un futuro inaceptable por los plásticos

Medidas como las de Inglaterra deberían propagarse como un virus por todo el mundo sobre todo cuando investigadores de la Universidad de Toronto acaban de publicar un artículo científico en la revista Science que describe el ritmo acelerado de en el que los plásticos van a parar a las vías fluviales de nuestro planeta.Por las venas de la tierra ha dejado de pasar agua y hoy fluyen más plásticos de forma descontrolada.

Los investigadores del estudio descubrieron que el mundo está en camino de emitir alrededor de 53 millones de megatoneladas de plástico en lagos, ríos y océanos para 2030, incluso si se toman medidas extraordinarias en todo el planeta para reducir y mitigar los desechos plásticos.

Chelsea Rochman profesora asistente en el departamento de ecología y biología evolutiva de la Facultad de Artes y Ciencias y autor principal del estudio, afirma que “A menos que se detenga el crecimiento en la producción y el uso de plástico, es esencial una transformación fundamental de la economía del plástico a un marco basado en el reciclaje, donde los productos plásticos al final de su vida útil se valoran en lugar de convertirse en desechos”.

Lo vergonzoso para la población humana es haber superado el límite de producción de plásticos a nivel global sin haber generado las estrategias suficientes para  devolverlo a un ciclo de reuso de forma eficiente.

Stephanie Borrelle, becario postdoctoral David H. Smith en la U of T y autor principal del estudio explica que “Incluso si los gobiernos de todo el mundo cumplen con sus ambiciosos compromisos globales y otros países se unen a esos esfuerzos para frenar la contaminación plástica, las emisiones anuales mundiales a ríos, lagos y océanos podrían llegar a 53 millones de toneladas métricas para el año 2030”,según al investigadora.

“Eso va mucho más allá de la cantidad de ocho millones de toneladas métricas que se declaró inaceptable en 2015”,concluye Borrelle.

Una investigación que plantea soluciones urgentes

El grupo de investigadores estiman que entre 24 y 34 millones de toneladas métricas de emisiones de plástico ingresan actualmente a los ecosistemas acuáticos cada año.

También modelaron escenarios futuros para no quedarse solo en las cifras que cuentan el desastre ambiental que viene para el futuro, ellos utilizaron estrategias de mitigación existentes: reducir la producción de desechos plásticos, que incluye prohibiciones, mejorar la gestión de los desechos plásticos que se producen y la recuperación continua, es decir, la limpieza, del medio ambiente.

Los investigadores encontraron que incluso con esfuerzos paralelos en las tres soluciones, el nivel de esfuerzo requerido dentro de cada una es enorme: primero, una reducción del 25 al 40 por ciento en la producción de plástico en todas las economías; segundo, aumentar el nivel de recolección y gestión de desechos al menos al 60% en todas las economías, con un cambio del 6% al 60% en las economías de bajos ingresos; y, tercero, la recuperación del 40 por ciento de las emisiones anuales de plástico a través de esfuerzos de limpieza.

“Para poner ese último número en el poder de la gente, la limpieza por sí sola requeriría que al menos mil millones de personas participen en la Limpieza Costera Internacional anual de Ocean Conservancy”, dice Borrelle. “Esta sería una tarea hercúlea dado que es 660 veces el esfuerzo de la limpieza de 2019”.

Los investigadores señalan, sin embargo, que incluso si se realiza el esfuerzo prescrito, el mundo permanece encerrado en un futuro plástico inaceptable.

https://www.utoronto.ca/news/unacceptable-plastic-future-u-t-ecologists-sound-alarm-new-study-global-waterways

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