“Ni un solo dólar” para carbón.

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Vuelve y juega, el lunes pasado David Boyd, relator especial sobre derechos humanos y el medio ambiente, hizo un llamado a la empresa colombiana Cerrejón a suspender actividades temporalmente por su impacto en el medio ambiente y la salud del pueblo indígena Wayúu de la comunidad de Provincial y hoy hace un llamado a los gobiernos a no invertir “ni un solo dólar en carbón”.

Pese a la importancia de los planes de estímulo económico en la respuesta a la pandemia del coronavirus, los Estados no han de olvidar otras prioridades como la crisis climática o la renuncia a financiar proyectos o infraestructuras alimentadas por carbón, advirtió el relator de la ONU.

En un comunicado emitido el martes, David Boyd señaló que los países no deben dedicarle “ni un solo dólar” a este tipo de proyectos.

“Estamos en medio de una emergencia climática sin precedentes y de una crisis socioeconómica de gran magnitud, con importantes repercusiones en los derechos humanos de hoy y efectos catastróficos inevitables en el futuro, a menos que se hagan cambios rápidos, sistémicos y transformadores en nuestros sistemas energéticos. El carbón debe eliminarse lo antes posible”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”1525″ img_size=”full” add_caption=”yes” alignment=”center” parallax_scroll=”no”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text text_larger=”no”]Boyd destacó que el carbón es uno de los principales causantes de dos de los peores problemas ambientales que asolan al planeta: el cambio climático y la contaminación atmosférica.

El experto recordó que la industria dedicada al carbón produce alrededor de un tercio de las emisiones mundiales de dióxido de carbono y que contribuye en gran medida a la polución del medioambiente, provocando cada año millones de muertes prematuras y comprometiendo los derechos a la vida, a la salud y a un entorno limpio.

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Igualmente añadió que las minas de carbón han provocado desalojos forzosos en muchos países, desplazamiento de comunidades enteras y otras violaciones del derecho a una vivienda adecuada.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text text_larger=”no”]Un argumento adicional de Boyd es que en la mayoría de los países se ha producido un abaratamiento del costo de las energías renovables en relación con el carbón.

Pese a que antes de la aparición de la COVID-19 el carbón se usaba para suministrar más de un tercio del total de la electricidad mundial, la Agencia Internacional de la Energía prevé una caída del uso del carbón de un 8% durante este año, la mayor disminución desde la Segunda Guerra Mundial.

Un dato positivo que podría ensombrecerse si se recuperan las infraestructuras alimentadas por el carbón y no se activan políticas públicas para reducir la dependencia de las energías contaminantes.

“Los Estados deben cerrar las minas y las centrales eléctricas de carbón, junto con la elaboración de estrategias de transición adecuadas para los trabajadores y las comunidades afectadas”, dijo Boyd, emplazándolos a unirse a la alianza Powering Past Coal, que ya cuenta con más de 30 países.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?time_continue=11&v=QTaok2ApqcQ&feature=emb_logo” image_poster_switch=”no”][/vc_column][/vc_row]

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