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Tibanica en llamas

¿Qué opinaría usted de Nueva York si todos los años, para la misma fecha, se incendiaran tres hectáreas del Central Park, ante la mirada impotente del Cuerpo de Bomberos?, ¿o de Bogotá, si lo mismo ocurriera en el Parque Metropolitano Simón Bolívar?

¿Le gustaría saber cuál es la causa de los incendios o por qué los bomberos no pueden sofocarlos?, ¿cuestionaría a las autoridades por la falta de previsión?, ¿se indignaría?

¿Cambiaría en algo su opinión si adicionalmente se enterara de que las conflagraciones son causadas por la misma persona, ya identificada?

Pues en Bogotá el Parque Ecológico Distrital de Humedal Tibanica se incendia con regularidad, en las temporadas secas, probablemente desde hace diez años. En uno de sus incendios más graves se quemaron alrededor de nueve hectáreas, en 2020, tres veces el área del Parque de los pies descalzos, en Medellín. No sobra decir que este humedal no es un ecosistema dependiente, adaptado o mantenido por el fuego, o sea que no debe calcinarse periódicamente, no es «natural» ni conveniente que suceda.

Los medios de comunicación suelen hacer eco de señalamientos de la comunidad hacia «manos criminales» como la causa directa del fuego, también rememoran que el humedal Tibanica fue desconectado con un jarillón de la quebrada del mismo nombre, como medida de manejo de inundaciones, y resaltan que en esta zona llueve con menos frecuencia que en el resto de Bogotá.

Este humedal tiene casi 29 hectáreas, es un poco más grande que los Jardines de las Tullerías de París. No es central, queda en la periferia, al sur de la ciudad, en la localidad de Bosa.

Los humedales urbanos de Bogotá son áreas dedicadas a la preservación y restauración de flora y fauna, su suelo es protegido por el ordenamiento territorial. En 2018 fue declarado sitio Ramsar un complejo de 11 humedales de la ciudad, incluido Tibanica, que suman más de 600 hectáreas. Es decir, son espacios que merecen cuidados especiales y con los que la ciudad se ha comprometido de manera particular.

Por estas razones, no hay dentro de ellos vías con especificaciones que permitan el ingreso de maquinaria pesada, como un camión de bomberos, y tampoco cuentan con una red de hidrantes en su interior o en su entorno. En estas áreas, los bomberos tienen que apagar el fuego con muchas limitaciones y en ocasiones es poco lo que pueden hacer para detenerlo.

Los humedales urbanos de Bogotá son áreas dedicadas a la preservación y restauración de flora y fauna, su suelo es protegido por el ordenamiento territorial.

Además de ser estaciones vitales en el itinerario del agua, los humedales son emporios de biodiversidad. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).
Además de ser estaciones vitales en el itinerario del agua, los humedales son emporios de biodiversidad. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Todos los años los medios de comunicación reportan los incendios. También los denuncian los colectivos ambientalistas, que son los únicos que les recuerdan a los demás bogotanos que en 2010 la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) le hizo un canal de drenaje perimetral al humedal y, al parecer, desde entonces el humedal se quedó sin agua, sin su caudal ecológico, lo que favorece los incendios. También son los únicos que preguntan por las conclusiones de un proceso sancionatorio que adelantaba la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), la autoridad ambiental dentro del perímetro urbano de Bogotá, contra esta empresa por esa razón.

En 2020 la SDA anunció otro proceso sancionatorio contra la EAAB por el posible incumplimiento de  los planes de manejo ambiental de obras en tres humedales más, todos ellos parte del sitio Ramsar. Sin embargo, la autoridad ambiental estuvo de acuerdo, en su momento, con la concepción de estas polémicas construcciones en concreto y acero dentro de los humedales.

Según el ordenamiento territorial capitalino (Decreto 469 de 2003), la EAAB es responsable de estudios y acciones para la conservación, recuperación y mantenimiento de los humedales en sus componentes hidráulico, sanitario, biótico y urbanístico. Los posibles errores mencionados no ocultan que esta empresa ha hecho buenas cosas por los humedales de Bogotá, pero, ¿podemos contar los bogotanos con que la SDA tiene la ascendencia sobre la EAAB para disciplinarla y corregirla cuando sea necesario, considerando que ambas son entidades de la Alcaldía Mayor y coequiperas en la gestión de sus humedales? Por otro lado, ¿quién vigila a la autoridad ambiental?

Porque cuando arde Tibanica, ¡área protegida y parte de un sitio Ramsar!, también arde la institucionalidad pública de la ciudad. ¿Diez años no son suficientes para que SDA y EAAB encuentren e implementen una solución? ¿Será que no son capaces de resolverlo o que por alguna misteriosa razón no quieren hacerlo?, ¿o será que no les importa?

Porque cuando arde Tibanica, ¡área protegida y parte de un sitio Ramsar!, también arde la institucionalidad pública de la ciudad. ¿Diez años no son suficientes para que SDA y EAAB encuentren e implementen una solución?

¿Qué ha dicho o hecho la Contraloría de Bogotá, que tiene funciones ambientales, sobre diez años de incendios en el humedal?, ¿cuánto de nuestro patrimonio ambiental se ha perdido? ¿Y el Concejo de Bogotá, con su capacidad de control político?, ¿o el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático?, ¿o los Bomberos?, ¿o la Policía, ya que hay manos criminales de por medio?, ¿qué dicen? ¿Qué opinión tiene el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de todo esto? ¿Qué pueden aprender otras ciudades de esta experiencia?

Foto de portada, Fundación Humedales Bogotá

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