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Retos de la prohibición de la pesca de tiburón

Colombia prohíbe la pesca artesanal e industrial de tiburones de acuerdo a un anuncio hecho por el presidente de la República, Iván Duque Márquez, durante el programa Prevención y Acción. El primer mandatario señaló además que los ministerios de Ambiente y Agricultura establecerán a través de un decreto las medidas de compensación para atender al sector pesquero para enfrentar los retos de la prohibición de la pesca de tiburón.

La medida que fue presentada escuetamente sin reglamentación alguna que acompañe la decisión, debería incluir la adopción de acciones especiales para la conservación de los tiburones en Colombia, el país con el 12% de las especies conocidas en el planeta pero con una situación crítica de sus especies en el caribe, según investigaciones recientes.

Celebrar la medida depende de lo que realmente trace la nueva resolución con ambiciosas metas de conservación  en Colombia  teniendo en cuenta que la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), prohibía radicalmente la pesca dirigida de tiburones y rayas, así como el aleteo, a través de la resolución 1743 de 2017.

Según lo anterior la captura de tiburones solo estaba permitida si caían en artes de pesca de forma incidental (accidental) con un  aprovechamiento máximo del 35% del total de los recursos capturados en una faena de pesca; Pero la resolución no aplicaba el mismo porcentaje de aprovechamiento en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, donde las capturas incidentales no debían sobrepasar el 5% del total capturado.

La novedad de la decisión presidencial sería la prohibición total del aprovechamiento de tiburones por parte de pescadores artesanales e industriales y en el primer caso la medida aunque positiva, genera expectativas entre investigadores, organizaciones de conservación y ambientalistas.

Celebrar la medida depende de lo que realmente trace la nueva resolución con ambiciosas metas de conservación  en Colombia.

Los retos que impone la decisión

Según la Fundación Marviva la decisión de prohibir la pesca de tiburones en aguas colombianas no solo representa un paso enorme en los esfuerzos por conservar varias especies de escualos amenazadas de extinción, sino por preservar la integridad ecológica de los océanos, debido a que los tiburones, contribuyen significativamente a la regulación poblacional de sus presas.

Sin embargo, según Jorge Jiménez director general de MarViva, “en el proceso de implementación de esta medida, vemos una serie de retos técnicos y sociales muy importantes que son necesarios de entender previamente, pues reconocemos que existe una pesca incidental cuya regulación es un reto técnico considerable”.

La bióloga marina e investigadora de la Universidad de los Andes Susana Caballero, PhD, explica que la medida supone una preocupación frente a la decisión de prohibir la pesca artesanal de tiburones teniendo en cuenta que hacen parte de la seguridad alimentaria de muchas comunidades en el país.  Departamentos como la Guajira, Chocó, lugares como Isla Fuerte en el Caribe, tienen un consumo conocido de tiburón.

La prohibición total es importante afirma la investigadora, “pero uno de los mayores retos es conocer las opciones que desde el gobierno se tienen pensadas para reemplazar el consumo de tiburón entre las comunidades.

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La decisión está sujeta a enormes retos de gran complejidad social y técnica como sugiere la Fundación MarViva porque una medida de prohibición total supone mayores esfuerzos para proteger los tiburones a través de la implementación de acciones orientadas a aumentar la selectividad de los artes de pesca para reducir las capturas incidentales, crear espacios protegidos en sitios de reproducción, continuar promoviendo la investigación de estas especies para entender su estatus y dinámica poblacional y eliminar las pesquerías dirigidas a estas especies, entre otros retos.

Colombia tiene más de 250.000 pescadores artesanales marítimos y continentales según la Autoridad Nacional de Pesca AUNAP, en el Pacífico y en el Caribe puede haber unos 30.000 pescadores pero las cifras no son exactas, “por lo que un primer paso que tendría que darse es conocer la población real de pescadores artesanales, determinar quiénes consumen tiburones y lo que pasará con la pesca incidental” afirma Susana Caballero, por lo que fortalecer el control por parte de la AUNAP, en lugares de desembarque, puertos y playas es prioritario según la investigadora.

“Uno de los mayores retos es conocer las opciones que desde el gobierno se tienen pensadas para reemplazar el consumo de tiburón entre las comunidades”.

Más estudios

Investigadores de la Fundación Squalus y WCS Colombia publicaron un documento en el año 2019 que indica que Colombia tiene 138 especies de tiburones y rayas en el Caribe y el Pacífico. De ese total, 26 son registros nuevos para los mares nacionales.

Prohibir la pesca de tiburones en el país supone un enorme reto para la conservación de las 76 especies presentes en el mar Caribe y el Océano Pacífico que van más allá de impedir su uso y que también está relacionado con ampliar el conocimiento sobre tiburones y ojalá también sobre rayas.

No por prohibir la pesca de tiburones podemos olvidarnos de la importancia de estudiarlos, afirma Susana Caballero, “es el momento de conocer cuál es el estatus de las poblaciones que están en Colombia de las cuales sabemos muy poquito e investigar los tiburones de profundidad de los cuales no sabemos nada”.

Paola A. Mejía de la Fundación Squalos y una de las autoras de la investigación que reporta el número de tiburones y rayas en el país publicado en  la ‘Lista de verificación de elasmobranquios marinos de Colombia’, reconoce que muy seguramente el número de especies podría aumentar si se pudieran hacer más estudios en áreas oceánicas y profundas. De lograrlo, sería bastante probable que el porcentaje de representatividad en el país para rayas y tiburones pase del 12 al 14 % del total de especies reportadas en el mundo, según lo dio a conocer en una publicación de WCS.

“Es el momento de conocer cuál es el estatus de las poblaciones que están en Colombia de las cuales sabemos muy poquito e investigar los tiburones de profundidad de los cuales no sabemos nada”.

Un aporte al control

Susana Caballero, quien se ha dedicado a investigar la aplicación de técnicas moleculares en genética para tener más información que ayude identificar las especies que se están aprovechando y con eso implementar programas de manejo y conservación de diversas especies acuáticas, entre ellas los tiburones, pone a disposición del país sus conocimientos.

Pero nadie es profeta en su tierra, la investigadora junto con Diego Cardeñosa, investigador experto en tiburones, lograron poner en práctica y capacitar equipos en Ecuador y Hong Kong con técnicas moleculares de identificación.

En Ecuador junto con WWF y con la NOAA de Estado Unidos los investigadores hicieron un entrenamiento a inspectores de pesca sobre técnicas moleculares para identificación de especies.

Caballero explica la experiencia de Ecuador, país que implementó un laboratorio manejado por técnicos pesqueros que aprendieron a hacer las identificaciones. Ese mismo sistema  lo puso a prueba el investigador colombiano Diego Cardeñosa en Hong Kong reduciendo el tiempo de las pruebas de un día a cuatro horas en una práctica mucho más rápida.

Con la prohibición de la pesca artesanal e industrial de tiburón, se hace necesario generar un control sobre la pesca e identificar de forma rápida lo que llega a puertos y embarcaderos, incluso lo que llega a las playas por parte de pescadores artesanales.

“Si quieren tener personas realmente bien capacitadas, desde la academia podemos hacer equipo con el Gobierno. Estamos listos, tenemos las pruebas estandarizadas para poner en practica la identificación de especies con técnicas moleculares pero no hemos logrado que la AUNAP se interese en lo que hacemos”, asegura la investigadora.

“De nada nos sirve guardarnos ese conocimiento si lo tenemos disponible en la Universidad de los Andes para algo tan importante como el manejo pesquero en el país”.

Tiburones contaminados con mercurio

Otra de los aspectos que favorece la prohibición de la pesca de tiburones es el control sobre el riesgo de contaminación con metales pesados de sus consumidores.

Según los resultados de una investigación realizada por la Fundación Malpelo y la Universidad Javeriana, dos de los tiburones de mayor captura son el Sphyrna lewini y el Alopias pelagicus, justamente los que pertenecen a aguas abiertas. “Estas dos especies son las que más están en peligro, las que más nos estamos comiendo y las que representan mayor riesgo para la salud humana” afirma la investigación.

Igualmente sucede con dos especies de tiburón, el sedoso y toyo en Isla Fuerte frente a las costas del Golfo de Morrosquillo donde el consumo de su carne es usual y los niveles de mercurio y metales pesado podrían poner en riesgo a sus comunidades.

Para Caballero esa es otra de las razones por las cuales evitar la pesca de tiburón es favorable, “los tiburones son depredadores tope, hacen un trabajo de control en los ecosistemas pero además tienden a bioacumular metales pesados en general, si la gente usa esa carne en las zonas costeras las poblaciones estarían aumentado sus niveles de contaminación con mercurio y otros metales pesados con alto riesgo en niños y mujeres embarazadas.

El gran reto en este caso sería determinar las fuentes de contaminación marina que afecta a tiburones y otros grupos de peces y controlar los vertimientos y actividades contaminantes.

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Áreas protegidas para el futuro

Conocer las zonas de cría de tiburones, saber en dónde se reproducen mediante investigaciones permitirá identificar nuevas áreas de importancia para la conservación de los tiburones y declararlas protegidas en un trabajo conjunto con las comunidades para evitar la pesca incidental, lo que podría ser un gran avance para el país.

“Pero sobre todo se necesita trabajar con las comunidades y entender la situación en la que viven en el país, el tipo de recursos a los que tienen acceso, los mercados donde dejan su producto” afirma Susana Caballero, “porque cuando se ha logrado hacer una pesca responsable que empodera a las comunidades para el manejo de los recursos, las cosas han funcionado tan bien que los beneficios para las ellas y los ecosistemas han sido muy favorables”.

La prohibición de la pesca de tiburón en el país sugiere una responsabilidad conjunta, evitarle es clave para la salud de los mares pero generar un sustento digno de las comunidades y que eso a su vez genere protección y conservación en el gran reto de la decisión.

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